EL IMPACTO ECONOMICO EN LOS SERVICIOS PUBLICOS Y PRIVADOS EN TIEMPOS DE PANDEMIA
TRANSPORTE
Uno de los principales efectos de la
emergencia sanitaria fue necesidad de disponer medidas de aislamiento social,
afectando sustancialmente el uso del transporte público en las regiones.
Estadísticas mostraron que la caída de la demanda de transporte público fue en
promedio del 75% en algunas ciudades de la región después de la implementación
de las medidas de aislamiento social.
A pesar de que las empresas recibieron un menor recaudo, siguieron ofreciendo con frecuencia los servicios de transporte para satisfacer las necesidades de los usuarios que trabajaban en actividades esenciales. Los operadores continuaron enfrentando costos fijos altos, por lo que los gobiernos tuvieron que brindar un respaldo financiero para asegurar la continuidad de los servicios.
El segundo impacto fue el ahorro en el gasto de los hogares debido a la reducción en el consumo de servicios de transporte (que se representó entre un 4 y un 10% del gasto total para los hogares más pobres), esto permitió compensar una parte del efecto de la caída de los ingresos generados por la pandemia. Este segundo impacto fue considerado por los gobiernos para decidir el monto de transferencias a los hogares más vulnerables.
ELECTRICIDAD
En Colombia, inicio el confinamiento desde el 24 de marzo de 2020,
la reducción en la demanda eléctrica fue del 40% en el sector empresarial e
industrial. En el caso de los hogares presento un marcado aumento de la demanda
eléctrica residencial.
Este
comportamiento de la demanda es tres veces oneroso para las empresas
prestadoras del servicio eléctrico (en particular las distribuidoras). En
primer lugar, la caída de la demanda reduce los ingresos de los prestadores de
forma directa. En segundo lugar, debido a la incidencia en la mayoría de las regiones
de relevantes subsidios cruzados de usuarios industriales y comerciales en
beneficio de los usuarios residenciales. Por ultimo las empresas prestadoras
generalmente disponen de contratos a largo plazo para garantizar el suministro
eléctrico lo cual dificulta realizar el ajuste de los costos ante caídas
significativas de la demanda, incrementando así sus costos financieros y
eventualmente poniendo en riesgo la continuidad del servicio en su conjunto.
AGUA Y SANEAMIENTO
Acerca de la demanda de
agua potable y saneamiento, por ser un servicio domiciliario, la dinámica
esperada es similar al caso de la energía eléctrica. De hecho, algunas empresas
de la región reportaron incrementos de hasta un 50% en la demanda residencial
de agua potable. como consecuencia de un
sobreconsumo asociado a la limpieza de patios, terrazas, vehículos y regado de
plantas (El Comercio, 2020).
El impacto
de dicho incremento sobre las facturas de los hogares está mediado por el
régimen de facturación: en el caso de los hogares que cuentan con
micro-medición, el impacto del incremento del consumo se vio reflejado en la
facturación. en el caso de hogares con consumo no medido (regímenes
catastrales, por ejemplo), el impacto financiero fue recibido por la empresa
prestadora que no vieron incrementados sus ingresos, pero si sus costos.
Esto
implica que a medida que se incrementa el consumo de agua potable el precio
marginal pagado se incrementa, aumentando la factura de forma más que
proporcional al consumo.
El impacto del COVID-19 en la demanda de servicios es realmente significativo, con un impacto más profundo en la demanda del transporte público y en menor medida en la demanda de energía eléctrica y agua. No obstante, la pandemia visibiliza las dificultades asociadas al delicado equilibrio entre servicios asequibles para los usuarios y sostenibilidad financiera para los proveedores.
INTERNET Y LAS TELECOMUNICACIONES
La pandemia de COVID-19
puso a prueba todas las industrias y la de telecomunicaciones no se quedó intacta.
En esta línea, durante los primeros dos meses se registraron crecimientos
exponenciales de tráfico de Internet, tanto fija como móvil, iguales a 40%,
impulsados principalmente por el teletrabajo, la educación en línea, streaming
de video y la comunicación con seres queridos mediante video llamadas. De
hecho, a partir del tercer mes del inicio de la pandemia este servicio llego a
un crecimiento del 60%.
Al comparar el nivel de
tráfico del año 2020 con respecto al año 2021, se evidencia un aumento
significativo. Los meses de enero y
febrero presentaron variaciones positivas del 40 Y 41% respectivamente, en
comparación con los mismos meses del año 2020. Sin embargo, para los meses de
marzo y abril, meses donde se iniciaron las medidas de aislamiento también se
observa una diferencia en los niveles de tráfico entre el año 2020 frente al
año 2021, con variaciones del 28% y 22% respectivamente.
Por otra parte, al
comparar la distribución del tráfico por destino entre abril de 2020 y abril de
2021, es decir, un año después de la pandemia, se observa que el tráfico por
los diferentes destinos ha presentado incrementos en las horas pico, Los
mayores aumentos se observan en el tráfico por el NAP-Colombia (94%) y el
tráfico por acuerdos de tránsito o peering directo (78%).
Finalmente, con base en
los datos reportados desde el inicio del aislamiento social preventivo, podemos
concluir que a pesar de las variaciones del tráfico de Internet en el país que
al inicio alcanzo picos de hasta el 38%, los operadores pudieron responder a la
alta demanda y continúan garantizando el acceso al servicio sin traumatismos.




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