IMPACTO DEL EMPRENDIMIENTO EN LA ECONOMÌA

 


En términos económicos, “emprender” es iniciar la búsqueda de generación de valor, a través de la creación o expansión de una actividad económica por medio de la identificación y explotación de nuevos productos, procesos o mercados.

Los emprendedores, al desarrollar nuevos negocios para satisfacer las necesidades de la población, permiten incrementos de productividad y generan la mayor parte del empleo. Entonces, se genera más y mejor empleo que contribuye al incremento del valor agregado de la economía.

La generación de estos emprendimientos de calidad depende de todo el entorno que recoge aspectos personales de los individuos, las condiciones del mercado, el acceso a recursos financieros e información, así como la intervención de los gobiernos a través de programas y proyectos públicos que favorecen (en mayor o menor grado) la formación de ambientes de negocios propicios para que los emprendedores lleven a cabo sus iniciativas y obtengan beneficios.

La mayoría de los emprendimientos están enfocados a las actividades de comercio, a productos y servicios vendidos en el mercado doméstico. Se lleva a cabo para aprovechar una oportunidad de negocio que permita obtener mayores ingresos, independencia económica y la satisfacción de necesidades. 

La política pública en los últimos años se ha convertido en un instrumento importante en el panorama emprendedor y se ha enfocado en la construcción de toda una estructura que integre normativa, instituciones y programas para promover el espíritu emprendedor y la consecución de proyectos productivos.


¿Por qué el emprendimiento es importante en la economía?

La creación de emprendimientos y nuevas empresas es de vital importancia cuando se trata de impulsar el desarrollo económico y social de los países, por ende, es necesario determinar cuál es su aporte a estos objetivos. El emprendimiento resulta esencial por sus efectos positivos en la generación de empleos y en el crecimiento económico.

El emprendimiento es una característica elemental de las economías latinoamericanas, en parte, como respuesta a los altos niveles de desempleo que enfrentan las regiones y que a través del autoempleo se convierte en una alternativa para obtener ingresos. En América Latina, el 28.7% de la población económicamente activa es auto empleada, el 54.8% es asalariada y el 4% es empleadora (Corporación Andina de Fomento, 2013).

Particularmente, el 19% de los jóvenes latinoamericanos se encuentra dentro de un empleo informal, mientras que el 20% no estudia ni trabaja (OCDE/CEPAL/CAF, 2016). Bajo este panorama, el emprendimiento tiene un papel clave en el desarrollo del auto empleado. Un independiente creativo que cuente con las motivaciones, capacidades e instrumentos necesarios pasa de auto empleado a emprendedor y desempeña actividades productivas de mayor valor, produce más, genera más ganancias y contrata a más empleados, esto permite la creación de más y mejor empleo.

Las nuevas empresas incrementan la productividad agregada que resulta de una recombinación de los factores de producción y provocan un cambio estructural importante. Los nuevos productos y servicios que se ofrecen en el mercado permiten un dinamismo colateral hacia industrias proveedoras de insumos, esto estimula la competitividad de los mercados y la innovación en todas sus formas dando paso al crecimiento de la economía.

Van Stel y otros (2005) encuentran que el efecto del emprendimiento en el crecimiento económico depende del nivel de renta per cápita, es decir, el emprendimiento juega un rol diferente en los países de acuerdo con las diferentes etapas de desarrollo económico en que se encuentran, así, los países con niveles de ingresos más bajos desarrollan una mayor actividad emprendedora que los países con rentas altas, al igual que los países más ricos (Minniti, 2012). La cantidad y calidad de empresas que surjan dependerá del grado de madurez de la economía y del entorno macroeconómico en el que estas se desenvuelvan; y, por otro lado, el crecimiento de la economía podrá estimularse en función del desempeño del sector empresarial.


Principales factores que posibilitan el emprendimiento


APOYO FINANCIERO: Microcréditos en instituciones públicas y privadas, Persiste el financiamiento informal, de familia y amigos.

CAPACIDAD EMPRENDEDORA: Nueva generación de empresarios.

POLITICA DE GOBIERNO: políticas de emprendimiento para reactivar la economía, desarrollo de modelos de distribución y comercialización de manera directa, reduciendo costos de intermediación.

EDUCACIÒN: Universidades apoyan en emprendimiento y la innovación, cambios en malas curriculares, concursos, programas de formación continua.

APERTURA DE MERCADOS: Compras públicas, desarrollo de industria nacional, ferias y otros espacios para MIPYMES.

NORMAS SOCIALES Y CULTURALES: Comunidades de emprendedores.

CLIMA ECONÒMICO: estabilidad económica por la dolarización, mejoras de la calidad de vida.  

Finalmente el emprendimiento es un elemento clave del crecimiento económico. Pese a que los mecanismos exactos, la intensidad, la temporalidad y la direccionalidad de esta relación aún son desconocida, es claro que la creación de empresas y la continuidad de estas en el tiempo aumenta la competencia, la generación de mejores empleos, la innovación y la diversificación productiva. 

La promoción del emprendimiento es un tema de creciente importancia dentro de las economías mundiales, particularmente las latinoamericanas, que en los últimos años han implementado, en mayor o menor grado, diversas reformas para atraer inversionistas y motivar emprendedores en sectores estratégicos de sus economías con la finalidad de reducir el desempleo, dinamizar la estructura productiva e incrementar el nivel de producción. Los emprendimientos sociales son también una forma importante de emprendimiento que ha repuntado en la región para satisfacer necesidades sociales que el Estado no ha podido atender.

















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